El metamodelo en PNL

El metamodelo en PNL

El lenguaje que utilizamos los seres humanos es limitado. Por si fuera poco, en ocasiones lo hacemos todavía más confuso eliminando información relevante, generalizando para simplificar nuestro mapa de la realidad; o distorsinando para adecuarlo a nuestro mundo. Por tanto podemos decir que creamos un modelo del mundo que no se corresponde con la realidad. El metamodelo fue desarrollado por Richard Bandler y John Grinder, los creadores de la Programación Neurolingüística. Con el metamodelo se puede recuperar información que no se verbaliza durante la comunicación y que permanece oculta para la persona. Hace conscientes las limitaciones que tiene nuestro mapa mental. Nosotros comunicándonos podemos caer en generalizaciones, distorsiones o eliminaciones. En la generalización simplificamos el mundo para hacernos un mapa más sencillo de la realidad. Todos hemos escuchado millones de veces frases como “todos los hombres sois iguales” “las mujeres no saben conducir” “Siempre llueve en el norte”. Ante estas preguntas podemos responder con un ¿quién lo dice? ¿todos, todos son iguales? ¿Siempre, siempre llueve? Hay muchas más preguntas y subcategorías en las generalizaciones pero estos ejemplos sirven para hacer ver a nuestro interlocutor que ha caído en una generalización. Lo mismo ocurre con las distorsiones. Cambiamos la realidad para adaptarla a nuestro mapa y a cómo pensamos y vemos la realidad. Un ejemplo de distorsión podría ser “Fulanito me odia” “No me quieren” ¿Cómo sabes que Fulanito te odia o no te quieren? ¿te lo dijeron? Aquí también hay varias subcategorías pero considero que con este ejemplo queda claro lo que puede ser caer en una distorsión. Por último están las eliminaciones. Omitimos determinada información o no la...
EL ESTADO DE ÁNIMO INFLUYE EN LA MANERA DE VER LAS COSAS

EL ESTADO DE ÁNIMO INFLUYE EN LA MANERA DE VER LAS COSAS

¿No os ha pasado alguna vez que dependiendo de vuestro estado de ánimo veis las cosas de una determinada manera? y es que no es lo mismo estar alegre y eufórico que triste o enfadado. Según nuestro estado vamos a responder de una determinada manera ante los estímulos. Por tanto, el estado de ánimo influye en nuestra manera de ver las cosas. Un ejemplo lo podemos ver en una relación de pareja. Cuando estamos enfadados por algún motivo esto influye en nuestros pensamientos y es probable que paguemos nuestro enfado o frustración con la otra persona. Somos más susceptibles y con cualquier pequeña cosa que no nos guste de la otra persona ya se lo recriminamos. Todo lo vemos negro, incluso esa persona. Se trata del enfado sobre el enfado. Y es que cuando estamos malhumorados cualquier pequeña cosa incrementa el enfado inicial. Pero también existe la situación contraria. Cuando estamos felices y pletóricos influye, de la misma manera, en nuestro pensamiento y por tanto en nuestra relación con los demás. Lo que debemos hacer es intentar que nuestro estado de ánimo no influya en nuestros pensamientos (para no distorsionarlos) ni en la relación con los demás. Tenemos que aceptar la emoción que estamos viviendo y qué es lo que tenemos que hacer para dejar de sentirnos así. Ver qué necesitamos para que esa emoción desaparezca, qué nos falta. Lo que no se debe hacer es pagar nuestro enfado con los demás....
YO NO PUEDO CAMBIAR

YO NO PUEDO CAMBIAR

Seguro que muchos de vosotros habéis escuchado esta frase millones de veces. Me viene a la mente sobre todo en el cine cuando alguien la suelta y además se jacta de ello como si fuese algo bueno. “Cada uno es como es y no se puede (ni se debe) cambiar“. Pues bien, se trata de una creencia limitante. Es una falacia decir que cada persona es de una determinada manera y que así debe ser hasta el final de los días. Pobre de aquellos que intenten cambiar porque perecerán en el camino… Un médico español, Santiago Ramón y Cajal, hablaba ya a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, acerca de la idea de que “todo ser humano puede ser escultor de su propio cerebro si se lo propone”. Si salimos de nuestra zona de confort y cambiamos nuestra manera de pensar y actuar se producen nuevas conexiones neuronales. Por tanto llegamos a cambiar en nuestra manera de ver las cosas. Si hay un comportamiento con el que no estamos conformes podemos llegar a cambiarlo con el tiempo gracias a esas sinapsis (o conexiones neuronales). En nuestras manos está el cambiar nuestra forma de ser. El cerebro es moldeable y sí queremos podemos actuar sobre él. Esto requiere de un cierto tiempo para que las sinapsis entre neuronas sea fuerte y esa manera de pensar llegue a formar parte de nosotros. Por eso se habla a menudo de que un hábito son 21 días porque se dice que es lo que se necesita para que un comportamiento acabe formando parte de nosotros. Todo esto provoca que una...
Ser un explorador

Ser un explorador

En infinidad de ocasiones hemos conocido personas que tenían una opinión muy distinta de nosotros respecto de algún tema en concreto. Y es en estas situaciones donde, la mayoría de las veces, en vez de intentar averiguar por qué esa persona tiene determinado parecer sobre un tema nos limitamos a mantenernos en nuestra postura como si fuésemos expertos y nuestra opinión una verdad absoluta. Las personas tendemos a tildar a aquellos que piensan de modo diferente como raras o maniáticas sin pararnos a pensar en el motivo que las lleva a actuar de esa manera. Todo comportamiento tiene una explicación en el pasado y todos adoptamos determinada conducta debido a experiencias que hemos vivido en el pasado. Por tanto, la cuestión no está tanto en juzgar al resto y en adoptar una postura de experto, sino más bien en abrazar una postura de explorador. ¿Qué quiere decir esto de explorador? Es una expresión empleada por el doctor Mario Alonso Puig que hace referencia a que hay que descubrir por qué los demás reaccionan o piensan de una determinada manera, pero respetando sus opiniones y escuchándolas de manera sincera. De este modo conseguimos comprender el motivo por el que esa persona actúa como actúa y tiene la opinión que tiene. No debemos olvidar que el mapa no es el territorio y mantenernos en posturas de expertos. Hay que abrir el abanico de posibilidades y de este modo aprenderemos a escuchar a los demás y comprender que hay detrás de determinadas actitudes. Si mantenemos esa postura de expertos la otra persona va a interpretar que queremos imponer nuestro pensamiento y no...
ENJUICIAR A LOS DEMÁS

ENJUICIAR A LOS DEMÁS

Cuenta el doctor Mario Alonso Puig en su recomendadísimo libro “Vivir es un asunto urgente” que en cierta ocasión se disponía a asistir a una entrevista junto a uno de los asistentes a uno de sus seminarios. El motivo era hablar de su situación personal y profesional. Como Puig tenía una importante reunión a posteriori su mente enjuiciadora, cuenta, empezó a mostrarle la frustración por tener que visitar a esa persona que poco le podría aportar. Pero de repente una pregunta surgió. ¿Si ese individuo fuese el presidente de una empresa o el decano de una prestigiosa universidad la reacción sería de frustración? La respuesta, expresa Puig en su libro, es clara: NO. En muchas ocasiones nos dejamos engatusar por esa voz enjuiciadora y no escuchamos a las personas ni las vemos como lo que son: personas. Simplemente nos dejamos llevar por esa voz interior. Esa voz interior nos aleja de las personas, nos aparta de los demás y no nos hace quererlos si no se comportan como nosotros pensamos que deben comportarse o actuar. Además da por supuestas situaciones que puede que no se produzcan. Cuantas veces, al ver que nuestra pareja se retrasa en más de una ocasión nos asalta una voz interior diciendo “este o esta me está poniendo los cuernos”. Si en vez de enjuiciar escuchásemos plenamente a la otra persona, sin juicios, comprenderíamos que ambos crecemos en el desarrollo de cada uno. En cambio, si lo que prima es enjuiciar a la otra persona no estaremos atendiendo plenamente a aquello que nos quiere transmitir y nos apartaremos de esa persona. Tenemos que abrir nuestro...
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