El siguiente nivel neurológico tras el entorno y la conducta serían las capacidades. A partir de aquí nos adentramos en un grado más profundo de la experiencia humana y por tanto es vital tomar conciencia de cómo hacemos lo que hacemos o por qué no lo hacemos.

¿Cómo haces lo que haces? ¿Cuál sería vuestra respuesta a esta pregunta? Es una pregunta que probablemente nunca nos hayamos planteado. Es un nivel en que no tomamos conciencia, y es preciso para cambiar aquello que queremos cambiar (si está a este nivel).

Las capacidades se refieren a estados internos que permiten generar o no ciertas conductas y responden a la pregunta ¿Cómo lo hago o cómo me impido hacerlo? ¿Cómo puedo o no puedo?

Un niño que tenga 6 años empieza a ser consciente de sus conductas y puede razonar acerca de las causas y consecuencias de sus conductas. Por tanto, cuenta con las actitudes o capacidades para poner en práctica un determinado comportamiento o no. Aquí, en la infancia, se desarrollan las estrategias mentales.

Con las capacidades o habilidades que vamos adquiriendo somos capaces de dar respuesta a las situaciones a las que nos enfrentamos y el cerebro tendrá los recursos suficientes para ello. Si a medida que vamos creciendo no nos apropiamos de esas habilidades contaremos con unas emociones descontroladas que nos imposibilitaran a vivir una vida que realmente queramos vivir.

Nuestras Capacidades aumentan aprendiendo. Y no nos estamos refiriendo exclusivamente a las enseñanzas aprendidas en la escuela o universidad: aprendemos durante toda la vida.

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